Gran Cabaret 2011: Riquelme, otro capítulo mas de una historia llena de entretelones!

Ya parece una estampa digna de su carrera, que tuvo picos paralizantes para los ojos del fútbol mundial que se rindieron a sus pies. Pero su trayectoria también se regó de momentos poco agradables, de peleas, de códigos incompatibles y de resentimientos. Algunas veces faltó el diálogo, otras, por no compartir o asimilar posiciones, prefirió evitar discusiones, pero dejó en claro que son, o las decisiones de terceros, o las suyas. Lo cierto es que nunca fue fácil la convivencia de los entrenadores, dirigentes y compañeros con Juan Román Riquelme.

El primer paso ocurrió en 2001, cuando Riquelme sacudió la armonía de Boca con ese festejo a lo “Topo Gigio”, dedicado a Mauricio Macri, con quien arrastraba una tensa relación desde tres años atrás. Con Carlos Bianchi como contención, el enganche aguantó hasta donde pudo, pero tras la ida del “Virrey”, Oscar Tabárez nada pudo hacer para mantener contento al “10”. Su malestar a la hora de entrenarse, su desánimo para jugar y el poco –o nulo– diálogo con el cuerpo técnico fueron el desencadenante para que Riquelme, por 13 millones de dólares, continúe su carrera en el Barcelona.

Pero la estadía Riquelme en el equipo catalán no fue la mejor. Llegó como un ídolo, pero su fuego, poco a poco, se fue apagando. Del otro lado lo esperaba un técnico áspero, de “pocas pulgas” y con cara de muy pocos amigos: el holandés Louis Van Gaal. El estrictismo del europeo chocó como un tren contra la personalidad de Riquelme, que poco a poco fue quedando de lado y no ocultó su malestar con el entrenador, que directamente lo marginó del equipo. El sucesor del técnico, Radomir Antic, bajó la misma línea y el enganche tuvo que buscarse otra “casa”, más aún cuando Ronaldinho llegó al Barça y se convirtió en el centro de atracción.

Así llegó a Villareal en el verano de 2003, cedido por dos temporadas. Allí se ganó un lugar de privilegio, que el tiempo fue desgastando. A pesar de ser uno de los mejores jugadores en la Liga Española, con el mejor número de asistencias en 2005, el enganche cayó en un laberinto con Manuel Pellegrini, su entrenador. Las pretensiones del “10” cansaron al chileno y al plantel. Desde un estacionamiento apartado hasta no realizar diferentes tareas físicas fueron pedidos que colmaron la paciencia del “Ingeniero”. Dentro de la cancha, comentaban desde España, que el jugador imponía “sus códigos” y hasta en una charla técnica no se habría sacado los auriculares de su MP4, lo que alteró a Pellegrini.

Después de ese frustrado desenlace, más problemas tras el Mundial de Alemania, otra vez con Pellegrini, Riquelme quedó en stand by en el Villareal, por lo que Boca apareció otra vez en el camino. Macri medió en la causa y se llevó al volante hasta el 30 de junio de 2007, a cambio del pago del salario del jugador. Desde ese día, y hasta el día de hoy, Riquelme pasó de ser el hombre más mirado por Brandsen 805, aunque no sólo por su juego, sino también por sus continuos roces con entrenadores y compañeros.

Fue el nene mimado de Alfio Basile, en la Selección y en el club, se peleó con Julio César Cáceres, salieron a la luz sus diferencias con Martín Palermo, bajó la llegada de Guillermo Barros Schelotto tras el alejamiento de Abel Alves (sucesor del segundo ciclo de Basile) y, en ese lapso, renunció a la Selección por segunda vez, tras acusar a Diego Maradona de no tener códigos luego de su ascensión al elenco nacional.

Hoy, los problemas siguen. Tras acordar la extensión de su contrato, lo que fue la novela que mantuvo en vilo al mundo futbolero en el primer semestre de 2010, sufrió una lesión que lo alejó tres meses de las canchas. No fue fácil; sin embargo, se recuperó, juró pelear el título del Clausura 2011 y llevar a Boca a lo más alto, pero el intentó falló. Con la ida de Borghi llegó Falcioni, un entrenador amante del 4-4-2 y que no tiene problemas en limpiar hombres o nombres. Hoy no le sirve Riquelme, ni siquiera para tenerlo en el banco, y el enganche mostró su malestar.

Sin lugar para el partido ante All Boys y con cara de pocos amigos durante el transcurso de las prácticas, Riquelme perdió su lugar de elite dentro de Boca. La historia de Román sumó un nuevo capítulo de controversias y diferencias, aunque parece que este nuevo melodrama promete varios episodios más.

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