Felicitaciones: La punta es tuya, Lanus!

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Una vieja máxima reza que para ser campeón hay que ganar hasta cuando no se lo merece. Y Lanús se abrazó a un triunfo agónico,e injusto. Cuando el estadio se hundía en el dolor de estar perdiendo dos puntos. Cuando los nervios parecían esposar a los grandes sueños, Romero clavó un golazo para convencer a Guillermo Barros Schelotto de que este equipo puede ser campeón. All Boys se fue con las manos vacías, luego de hacer un gran segundo tiempo. Su rebeldía no tuvo recompensa. Lanús tiene estilo, un sello propio. Si para ganar hay que meterla, para jugar bien hay que tenerla. Y este equipo hace de la tenencia y del traslado de la pelota un culto. Todo nace en la distribución de Pizarro, ese cráneo que nació como volante central y que hoy es un enganche virtual y rueda de auxilio. Y la cosa toma vuelo por los costados, con las alas de Romero y de Regueiro. Tanto aletea Lanús por los costados que Marchesín no duda en sacar de arco y tirársela rápido a Romero, que esquivó las patadas de Soto. Y Goltz no duda en cambiar de frente 60 metros para dársela a Regueiro, que volvió loco en el mano a mano a Grana. Si funciona, también, es porque las alas tienen turbinas, y se aprovecha el empuje de los laterales Araujo y Velázquez, que cuando se suman aumentan la presión arterial del rival, que termina acorralado en su propio campo. Ahora bien, si Lanús fue más en el inicio fue porque ya a los 3 minutos a All Boys se le quemaron los papeles. A raíz de la lesión de Perea, Pepe Romero se vio obligado a poner a Montoya Muñoz (un talento ofensivo) por Perea. Cambió la estrategia. Y jugó cómo pudo, ni a defenderse ni a atacar. De hecho en el primer tiempo sólo llegó con un zurdazo cruzado de Vildozo. En ese contexto, Lanús avisó con un remate de Romero, que tapó Cambiasso. Y llegó al gol a los 20 minutos porque Regueiro pescó una pelota que quedó boyando en el área, después de un tiro libre. La visita reclamó offside de Regueiro, que estaba adelantado cuando parte el tiro libre. Pero como en el medio la tocó con el taco Goltz, el uruguayo quedó perfectamente habilitado en la segunda jugada. No obstante, en el segundo tiempo, Lanús se nubló demasiado, All Boys ajustó las marcas, y se dividió en dos bloques. Los cuatro del fondo más Stenatatto defendieron. Y el resto, todos al ataque. Así, Lanús perdió la pelota en el medio, y el partido cambió por completo. All Boys empató con un gol de Sánchez, que Giannini anuló por un inexistente empujón de Vildozo a Vizcarrondo. Falló el árbitro, pero All Boys enseguida demostró que para nada estaba sentenciado. Soto metió un pelotazo de más de 50 metros. Vildozo aprovechó las dudas de Vizcarrondo y Marchesín. Y hacía justicia por mano propia en el marcador. Guillermo intentó con los cambios, pero el Pochi Chávez no estuvo fino. Parecía que la historia estaba escrita hasta que Romero sacó un latigazo y clavó un gol, agónico, bonito, ¿histórico?

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