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El historia negra del Mundial 78: cuando la dictadura puso al fútbol al servicio del terror

VIDELA-CARIN“Mientras se gritan los goles, se apagan los gritos de los torturados y de los asesinados”. La frase es de Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, en el documental La Historia Paralela, y no hace otra cosa que reflejar lo que significó el Mundial de 1978, disputado y ganado por Argentina mientras el país vivía su noche más oscura. Esas imágenes, entre otras, se revivieron este viernes cuando Jorge Rafael Videla, el líder de la Junta Militar que encabezó la dictadura más sangrienta que vivió el país, murió preso en la cárcel de Marcos Paz por los crímenes de lesa humanidad que cometió en el llamado Proceso de Reorganización Nacional. Fue aquella una Copa Mundial, la primera ganada por la Selección, que no sólo se trató de fútbol, sino también de corrupción, muerte y miedo.

Sin dudas, la propaganda es uno de los instrumentos más importantes que tienen los gobiernos dictatoriales para publicitar su ideología. Y, en ese sentido, el deporte siempre fue una herramienta útil para ocultar –por un rato- maniobras políticas ilegales. Así como los Juegos Olímpicos de Berlín, en 1936, fueron utilizados por Adolf Hitler en Alemania, el Mundial de 1978 disputado y ganado por Argentina permitió silenciar por varios meses lo que ocurría en el país con la Junta Militar y sus atroces crímenes de lesa humanidad.

Los gritos de gol en el Monumental y los festejos ante cada triunfo que acercaba a la Selección a la final del Mundial parecían tapar aquellos gritos desgarradores de quienes, a menos de 1000 metros de allí, en la ESMA, sufrían en lo más cruel de la palabra las torturas de la dictadura militar más sangrienta que vivió Argentina. Así lo refleja el libro “La vergüenza de todos”, de Pablo Llonto: “Mientras la sociedad miraba y disfrutaba de la fiesta de todos, a diez cuadras del estadio de River, en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada, se violaban los derechos humanos”. Aunque fue el más grande campo de concentración de la dictadura, no fue el único. Tanto en ese como en muchos otros hubo deportistas argentinos. En Núñez, por ejemplo, estuvo Daniel Schapira, el único tenista desaparecido, mientras que en el conurbano estuvieron, entre otros, el atleta Miguel Benacio Sánchez y el futbolista Claudio Tamburrini. La historia de éste último es una de las más conocidas, gracias a la película “Crónica de una fuga”. Tamburrini era arquero de Almagro y estudiaba filosofía cuando lo secuestró un grupo de tareas de la Fuerza Aérea en 1977. Fue trasladado a la Mansión Seré, hoy un centro recreativo y de memoria en Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, desde donde escapó –junto a otros tres compañeros- desnudo mientras afuera una tormenta azotaba la ciudad y helicópteros trataban de evitar la huida. El de Miguel Sánchez también es otro caso que aún hoy se recuerda gracias a “La Carrera de Miguel”, que año a año se celebra en Argentina y en Italia. Era un maratonista y fue secuestrado en su casa de Berazategui en 1978. Su detención se produjo en el Centro Clandestino El Vesubio, de La Tablada, donde estuvieron al menos 400 personas.

Así, con secuestrados por todo el país, en junio del 78 los argentinos que podían caminar sin preocupaciones por la calle se sentaban en un sillón para ver los partidos del Mundial, ese en el que la dictadura gastó 700 millones de dólares, una cifra sideral y envuelta de corrupción. Lo primero en crearse fue el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78), que les facilitaba a los militares el control absoluto del torneo. El primer presidente fue el general Omar Actis, del Ejército y enfrentado con Carlos Lacoste –un íntimo de Emilio Massera, de la Armada e integrante de la Junta-. Fue Lacoste quien finalmente terminó controlando el EAM 78 ante la sospechosa y nunca esclarecida muerte de Actis en 1976, en un hecho que se trató de atribuir oficialmente a la guerrilla pero sobre el que siempre sobrevoló la sombra de Massera. Eso favoreció el gasto millonario en el que se incluyó la remodelación total del edificio de ATC, con el declamado objetivo de garantizar la mejor calidad de transmisión, como también la terminación de los estadios de River, Vélez y Central  y la realización de los de Córdoba, Mar del Plata y Mendoza.

Pero la corrupción de la Junta Militar no terminó allí. Aunque nunca se pudo demostrar, la goleada 6-0 a Perú en semifinales manchó la historia de los mundiales de la FIFA. Tras el triunfo de Brasil (3-1 a Polonia), Argentina necesitaba más de tres goles de diferencia para avanzar a la final, contra Holanda en el Monumental. Y en Rosario consiguió goles de sobra. Ninguno de los jugadores peruanos admitió coimas, aunque sí un hecho curioso: la intimidante aparición de Videla en el vestuario antes y después del partido. Un dato más: 15 días después de aquel partido, el gobierno le otorgó al país vecino una donación no reembolsable, algo también documentado en La Historia Paralela.

Nadie podía negar que Argentina tenía un seleccionado capaz de salir campeón; muchos de sus jugadores, entre ellos Kempes, Bertoni, Fillol y Passarella, brillarían luego en todo el mundo. Pero también es clarísimo que ese Mundial le sirvió a la dictadura militar para que durante ese tiempo nadie hablara de otra cosa que no fuera de fútbol. Y se convirtió también en uno de los capítulos de la historia más oscura de Argentina. Esa que ni los gritos de esos goles hoy pueden acallar.

Diego, el de Argentinos, fue, es y será de todos

size1_67223_maradona_argentinosEs domingo sin sol en La Paternal y en esa breve continuidad geográfica que se llama Villa General Mitre. Los dos jóvenes que caminan por Juan Agustín García lo dicen con un orgullo que heredaron: “Vamos al Maradona”. Ellos no vieron a aquel Diego fundacional, pero les contaron los detalles de aquella leyenda que habita cada rincón que ahora recorren. El crack más grande comenzó a crecer en esta geografía, cobijado en tantas mañanas frías en el mismo escenario que ahora le rinde tributo. Los dos pibes, como tantos otros pibes, van a ver a un Argentinos que poco o nada juega como en los días del Diez. Pero sienten que es propio, que es de ellos, que está entre todos los que van hasta Boyacá de algún modo, aunque resida en la lejana Dubai.

No es casualidad la escena: Diego hizo que Argentinos fuera Argentinos. Por lo que ofreció -esos 116 goles en 166 encuentros que lo hicieron y lo hacen el máximo anotador histórico del club- y por lo que generó. De su transferencia millonaria brotó pronto otro equipo de magos que produjo el mejor ciclo de la historia del club, el de los primeros títulos, el de la Libertadores, el del Bichi Borghi, el de Castro y Ereros, el de Olguín y el Panza Videla. De su paso por La Paternal, el mundo supo que el mejor de los semilleros estaba en ese rincón de Buenos Aires. Apenas eso. Todo eso.

Se trató de un fenómeno con particularidades únicas. Lo cuenta el periodista Miguel Angel Vicente, en el libro Mitos y creencias del fútbol argentino: “Se había corrido la voz por aquellos tiempos. Se decía, y con razón, que Argentinos Juniors era como el mejor champán. Para pocos. Estaba casi vedado al consumo general, porque el equipo de La Paternal, a pesar de su reconocida línea de juego, tenía muy poca clientela, pocos seguidores, una convocatoria recortada con relación a los grandes equipos. Pero surgió Diego Armando Maradona y la historia se hizo popular. En cada tribuna aparecían hinchas que lo único que iban a ver era la magia del genio. Del pibe que puso su sello de entrada, el mismo día del debut frente a Talleres de Córdoba, a punto de cumplir los 16 años, cuando mostró toda su irreverencia al tirarle un caño a Juan Domingo Cabrera. Esos hinchas eran de otros equipos. Era fácil identificarlos, siempre sentados a los costados de las tribunas, desapasionados por la camiseta, encantados por el fútbol que les brindaba Diego”. Fue un idilio que nació en 1976 y que continuó para siempre. Porque aunque en 1981 ya estaba jugando en Boca, su huella aún camina por La Paternal.

El 20 de octubre de 1976 comenzó la historia oficial. Era otro Diego. No podía ser de otro modo. Lo retrató -en algún rincón de esta Redacción- Miguel Angel Bertolotto, quien cubrió aquella cita inaugural frente a Talleres de Córdoba para el diario Clarín: “Parecía un pollito mojado sentado ahí, en el rústico banco de madera del rincón más lejano y más oscuro del viejo vestuario. La cara de pibe, los ojos vivaces llenos de asombro, la cabeza poblada de rulitos negros, la voz casi inaudible. De a poco lo fueron rodeando los periodistas, inaugurando lo que luego iba a ser una avasalladora constante en su vida de novela. Ocho, diez, doce cronistas atrapados por la curiosidad: un chiquilín de sólo 15 años ya estaba en Primera División. ‘Dentro de diez días, el 30, cumplo 16…’, se presentó. Y hubo que sacarle otras frases con tirabuzón.” Cuestiones del tiempo: el chico sin palabras se transformó luego en el hombre de la más universal de las verborragias.

Javier Roimiser es médico, pero sobre todas las cosas hay otra pasión que lo impulsa: se llama Argentinos. Nació en octubre del 74 y la niñez lo encontró mirando a Maradona en blanco y negro, por televisión. Mientras sus compañeritos seguían a varios superhéroes importados, él elegía mirar a Diego. Ya no pudo cambiar. Lo confiesa ahora y lo confesó siempre: es hincha de Argentinos por Maradona. Dedicarse a la medicina no lo inhibió: también es periodista e historiador del club de La Paternal. Conoce detalles de ese recorrido como ningún otro. Y cuenta, por ejemplo, que en el Ducó frente a Huracán, Maradona hizo un gol tanto o más lindo que aquel frente a los ingleses en México 1986. De arco a arco. Carlos Milani -marcador central en ese Argentinos de 1977- se lo comentó alguna vez a Roimiser: “La pelota salió desde la defensa hasta el fondo del arco de Huracán… no la tocaron, fue el gol más grande de Diego… me agarraba la cabeza y no lo podía creer… como anécdota todo el estadio aplaudió durante tres o cuatro minutos y Nitti no daba la orden de salida del centro del campo mirando a Diego… Si el Negro Enrique se jacta de haberle dado el pase-gol a Maradona contra los ingleses, yo le di a Diego el pase-gol del más lindo que hizo. Yo hice el saque de arco y se la di al pie en la medialuna de nuestra área”. En la Mutual de Veteranos de Huracán se expresan con una rara jactancia: “El mejor Maradona pasó por acá, por el Palacio”. Magias del fútbol. Y de Diego.

En aquella historia del crack y del club que le dio mundo hubo anécdotas que dan ganas de abrazar todos los días. Su absurda exclusión del plantel de la Selección para el Mundial de 1978 es insoslayable. Diego tenía bronca. Por estar concentrado había faltado a siete partidos del Metropolitano. Volvió el 21 de mayo contra Chacarita y metió tres goles. De aquel partido nació una frase que caminó con aires de fama por las calles de la Ciudad: “Que a Maradona no lo desafecten más de ningún lado porque se enoja y te hace de a tres”. Con Messi, ahora, pasa algo parecido: cada vez que alguien lo molesta, el crack rosarino resuelve diferencias con goles.

Los episodios de aquel hechizo brotan en memorias diversas. De propios y de ajenos. De hinchas de siempre y de simpatizantes ocasionales. En 1980, Argentinos estaba protagonizando con Diego una de las mejores temporadas de su historia, junto con la de 1960 y con la de 1926. Por la fecha 18, visitaba al líder River. Pasado el cuarto de hora, en el Monumental, el árbitro Alberto Ducatelli marcó un penal para Argentinos. Ubaldo Fillol, héroe deportivo de ese tiempo, conocía a Maradona de la Selección. Y le dijo por lo bajo: “Ahora te lo atajo”. Y así fue. El Pato voló y atajó. Ante la sonrisa del arquero, El Diez naciente no se inhibió y realizó una promesa, con la bronca de un león herido: “Vas a ver, ahora te voy a hacer dos goles…” Y entonces, Diego fue Maradona y Argentinos ganó 2 a 0. Con sus dos goles, claro…

Al otro gran arquero de ese tiempo, le sucedió algo similar. Hugo Gatti, de Boca, le dijo que era un gordito. El Diego de Argentinos respondió con cuatro gritos que duraron para siempre. Como su récord: durante cinco torneos consecutivos (entre 1978 y 1980) fue el máximo anotador. No pudo dar la vuelta olímpica que tanto deseaba y que daría en su inmediato paso por Boca (ya en 1981). Pero consiguió algo incluso más grande: instaló al club de La Paternal en el mapa universal del fútbol. Y quienes lo vieron y lo disfrutaron -propios, ajenos, imparciales, todos- sienten ahora el placer de contarlo como un orgullo: “Yo lo vi jugar al Diego de Argentinos”, cuentan, repiten, se alegran. Lo sienten como si se tratara de un descubrimiento personal. Pero, quizá, se equivocan: Diego, el de Argentinos, fue, es y será de todos. O al menos eso parece.

Según Goycochea, Messi “no” puede ser mejor que Maradona

Dos de los jugadores subcampeones del Mundial de Italia 90, Sergio Goycochea y Jorge Burruchaga, coincidieron en el evento organizado por el programa Impact Art a beneficio de Unicef.

Los ex miembros del Seleccionado colaboraron al pintar un cuadro, que será subastado,junto con los pintados por el polista Adolfo Cambiasso, el ex rugbier Hugo Porta y el ex golfista Roberto de Vicenzo, el próximo 14 de abril.

En el marco de este evento, ambos hablaron con este medio sobre la actualidad de la selección argentina. “Yo, sinceramente, lo veo bien. Lo veo bien porque jugadores hay de sobra, porque se logró el objetivo que era la clasificación en un momento hiperdifícil. Y el mundial es otra cosa, obviamente. Hay tiempo. Y sobre todo, los jugadores están atravesando un momento futbolístico sensacional.Va a ser un lindo dolor de cabeza para Diego. Para armar la lista primero y después para armar el equipo”, señaló Burruchaga.

Goycochea, por su parte, indicó que imagina a la Argentina “entre los cuatro mejores”. De llegar a esa fase, el jugador nacido en Zárate remarcó: “Ahí ya es un mano a mano, donde se intercambia golpe por golpe entre los grandes”.

A su vez, el ex arquero de River, Racing y Vélez señaló que, pese a las críticas de la prensa española, no cree que Diego Maradona sea la causa de que Lionel Messi no juegue en la selección nacional como lo hace en el Barcelona.

“Tampoco rendía de la mejor manera cuando estaba Basile. Hay que dejarlo tranquilo a Messi, que juegue en tranquilo. Y en la medida que esté tranquilo va a hacerlo de la mejor manera. Que además nos conviene a todos, porque Messi es argentino, no brasileño”, completó.

De la misma forma, Burruchaga, uno de los principales laderos de Maradona en la conquista del Mundial de Mexico 86, se mostró confiado en que, con el tiempo de trabajo adecuado, Messi podrá jugar de la mejor manera.

“Teniendo 20 días para trabajar juntos, va a lograr hacer lo que viene haciendo en el Barcelona, de eso no me queda ninguna duda”, admitió.

Pese a considerar al jugador del Barcelona como “el mejor del mundo”, Goycochea señaló que, en su opinión, Messi “no” puede ser mejor que Maradona.

Por último, el retirado arquero, recientemente regresado de un viaje por Sudáfrica , reconoció haber visto “poco espíritu mundialista” en el país organizador.

Los insólitas historias de los mundiales

Luciano Wernicke ha reunido en Historias insólitas de los mundiales de fútbol sorprendente las curiosidades más divertidas e increíbles ocurridas durante las primeras dieciocho ediciones de la Copa del Mundo de Fútbol. Anécdotas hilarantes, récords y apasionadas hazañas que muestran el costado humano del más popular de los deportes.

Algunos de los relatos están relacionados con circunstancias imprevistas en el campo de juego, las tribunas o las concentraciones; otros cuentan hechos situados un poco más lejos de los estadios, para ayudar a comprender el contexto histórico en el que se desenvolvió cada torneo. En diálogo con Infobae.com, el autor desmenuzó el origen y refirió al presente de un libro que aparece cuando Sudáfrica 2010 es un hecho y la memoria clama por los datos olvidados o desconocidos.

-¿Qué van a encontrar los lectores en este libro de diferente con respecto a otros trabajos en los que también se han publicado historias poco conocidas de los mundiales?

-Francamente, he leído casi todo lo que se ha publicado sobre Mundiales en Argentina y Uruguay. Hay buenos trabajos, y otros muy flojos. La mirada argentina es muy particular… tanto que casi ignora aquellos Mundiales en los que la selección albiceleste no ha participado. Hay poca investigación. Yo me propuse investigar en las hemerotecas porteñas, de Montevideo, París y Roma, buscar material “olvidado”, descontaminado de Internet y que no haya llegado a los libros, o que haya sido publicado en libros extranjeros y acá resulte desconocido. Me enorgullece que un 60, 70 por ciento de los relatos no está en “Google”.

Eso es lo que va a encontrar el lector: muchas historias viejas y, al mismo tiempo, nuevas. Por ejemplo, una entrevista “exclusiva” a Carlos Gardel antes de la final de 1930. Sólo la ví publicada en “La Argentina”, un diario que dejó de publicarse hace décadas.

-¿Cómo fuiste recopilando datos?

 -Comencé con mucha bibliografía local: libros, anuarios, fascículos, números especiales de El Gráfico. Luego pasé a las hemerotecas, donde invertí muchísimas horas, con un resultado muy satisfactorio. Finalmente, en Europa y Uruguay conseguí muchos libros “antiguos” de los que obtuve historias increíbles.

-¿Cuáles fueron tus otras fuentes?

-Básicamente libros, diarios y revistas, aunque también me contacté con familiares de algunos futbolistas ya fallecidos, como la hija del futbolista uruguayo Eliseo Álvarez, un tipo que siguió jugando un partido a pesar de haber sufrido una fractura de peroné, buen ejemplo de la “garra charrúa”.

 -¿Cuánto tiempo te llevó armar el libro?

-Yo tenía bastante material en la compu y en casa, también en la biblioteca del Círculo de Periodistas Deportivos, donde trabajaba. Pero desde que Planeta le dio el OK al proyecto hasta que entregué el primer manuscrito, pasó un año.

-¿Es un libro preparado especialmente para el Mundial o lo tenías pensado de antes?

 -Lo tenía pensado, pero para conseguir el apoyo de una editorial como Planeta tuve que esperar la oportunidad “comercial”. Es lógico que la gente va a estar más interesada en leer sobre Mundiales semanas antes del inicio de una Copa que un año después.

 -¿Podés nombrar tres datos curiosos que te hayan sorprendido mientras investigabas?

 -He tenido la oportunidad de chocar contra numerosas historias que parecen más de ficción que reales. Una, que un delantero argentino que actuaba para Uruguay en Suiza 1954 haya sufrido un infarto y, tras ser reanimado con respiración “boca a boca”, masajes y coramina, siguiera jugando; que dos equipos, Alemania y Austria, se hayan enfrentado con la misma indumentaria (camiseta blanca, pantaloncito negro y medias blancas) por el tercer puesto de Italia 1934; tres, que Cruyff haya jugado en Alemania 1974 con una camiseta diferente a la de sus compañeros para no vestir con “Adidas”. Al tipo lo auspiciaba Puma.

-¿En qué Mundial de la historia hubo más incidencia de la política?

-Yo diría que están “cabeza a cabeza” Italia 1934 y Argentina 1978.

-¿Qué te significa que Eduardo Galeano te haya hecho el prólogo? Y sobre todo, que escriba lo que escribió.

-Un sueño. Todavía no lo puedo creer.

 -¿Cómo pensás que le irá a la Argentina en el Mundial?

 -Muy bien, francamente. Veo al equipo en semifinales, por lo menos. Sólo hace falta que Messi haga el 40 por ciento de lo que hace para Barcelona.

-¿Apostás que Messi tendrá su Mundial?

 -Creo que sí. Espero que sí.

-¿Cuál es la historia que más te llamó la atención?

Me refiero a una historia en la que se junten caballerosidad, heroísmo, grandeza… Y ya que estamos, te pregunto por aquella que haya tenido bajeza.

-Entre las que tuvo más bajezas, deportivamente hablando, no hay otra como el famoso “bidón” que Bilardo preparó para envenenar a los brasileños en Italia ’90. Me da tanto asco como si yo mismo hubiera bebido de él. Me da vergüenza que una persona tan tramposa goce de tanto prestigio y siga ligado a la Selección.

En el plano político, hubo infinitas bajezas promovidas por Hitler, Mussolini o la Dictadura Militar argentina. En lo que respecta al heroísmo, me gusta el ejemplo de Mathias Sindelar, el austríaco de origen judío que se negó a jugar para Alemania… y terminó “suicidado”. También disfruté la actitud de Zinedine Zidane en la final de Alemania 2006. Hay cosas que valen más que un triunfo deportivo.

-¿Por qué creés que se perdió el poderío del seleccionado local?

 -No sé si se perdió. En 2002, Corea llegó a semifinales gracias a tremendos errores arbitrales ante Italia y España. Estados Unidos pasó la primera ronda en 1994. Quiero ver qué pasa con Sudáfrica: tiene una zona brava y podría ser el primer anfitrión en no pasar la primera ronda.

-¿Cuál creés que fue el jugador más decisivo en los mundiales? ¿Pelé, Maradona?

-Maradona, por lejos. Pelé estaba fantásticamente rodeado en 1958 y 1970. Casi no jugó en 1962. Argentina, en 1986, fue Maradona y cuatro más. ¡Diego valía por siete! –

Al final, los penales que Lehmann le atajó a Ayala y a Cambiasso en el Mundial pasado, son o no obras de arte si se tiene en cuenta lo de los papelitos?

-Esa obra de arte no hubiera existido si José Pekerman hubiera puesto a Messi en lugar de Julio Cruz. Argentina le ganaba 1-0 a Alemania y con la Pulga, jugando de contra, hubiéramos ganado 3-0.

Jugador argentino se tiró de un cuarto piso para salvar a su hijo

Rubén Darío Gigena jugó en Newell’s entre 1989 y 2002 y ahora en el Santiago Wanders. En Concón, en la localidad de Valparaíso, vivió los efectos del sismo que golpeó a Chile el sábado El jugador argentino que ese domingo iba a ser titular ante Palestino, relató que fue a la habitación de sus hijo sy agarró al mayor de ellos de siete años.

Al ver que la mampostería caía, él decidió tirarse desde un cuarto piso a un hall a unos tres metros de altura. En la caída, el jugador amortiguó a su hijo y le pidió a su mujer que hiciera lo mismo con el resto de la familia. Por suerte para la familia Gigena en esos momentos el sismo se calmó según informa el diario deportivo Olé. “No viví nada igual, ojala que la pesadilla termine lo antes posible”.

Hieren de un balazo a un compañero del paraguayo Salvador Cabañas

Si fuera jugador del America de Mexico, tendria mucho miedo de salir

 

El joven futbolista mexicano Juan Carlos Silva, del América de México, recibió un balazo en un intento de asalto en el Distrito Federal, ocho días después del intento de homicidio que sufrió su compañero de equipo, el paraguayo Salvador Cabañas.

La noticia la dieron a conocer hoy los medios locales, que recibieron la confirmación de parte de Jaime Ordiales, Director Deportivo del América, quien adelantó que Silva está fuera de peligro ya que la bala apenas le rozó un glúteo. Silva es un mediocampista de 21 años que está considerado como una de las grandes promesas del fútbol mexicano y se estima que se recuperará en una semana.

En tanto, Cabañas se recupera favorablemente del balazo en la cabeza que sufrió en el baño del bar en el que estaba el 25 de enero pasado. El atacante del seleccionado de Paraguay permaneció durante cinco días en un coma inducido y, aunque su vida aún corre peligro, su mejoría es notable, según subrayan los médicos que lo atienden.

Martino descalificó la encuesta que lo considera uno de los peores técnicos

El tata esta enojado!

El seleccionador de Paraguay desestimó una reciente votación de la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol que lo ubicó como uno de los más flojos DT para el Mundial 2010

“A mí no me interesa lo que opina la prensa de Noruega o de Italia, donde ni siquiera saben quién es el técnico de Paraguay. Me interesa lo que opinan de mí en Paraguay”, dijo muy molesto el entrenador en declaraciones a la radio paraguaya Primero de Marzo.

Martino, según esa clasificación, figura en el puesto 22 junto con Diego Maradona, de Argentina; Richard Herbert, de Nueva Zelanda, y Shaibu Amodu, de Nigeria, cada uno con 5 puntos.

Como el mejor del ranking mundial fue elegido Vicente del Bosque, de España, seguido por el italiano Fabio Capello, de Inglaterra; Dunga, de Brasil, y el argentino Marcelo Bielsa, de Chile.

Del Bosque obtuvo 185 puntos, seguido de Capello (151), Dunga (149) y Bielsa (82). “De qué me vale si hoy estoy arriba y mañana estoy abajo, no sé quienes son los que votan, no los conozco”, reiteró Martino con desdén.

Paraguay disputar el grupo F del Mundial de Sudáfrica 2010 donde tendrá como rivales a Italia, Nueva Zelanda y Eslovaquia.

Los guaraníes finalizaron en tercer lugar en las eliminatorias sudamericanas con 33 puntos, mismo puntaje de Chile que salió segundo por diferencia de goles, ambos detrás de Brasil con 34.

Argentina quedó en cuarto lugar y Uruguay se ubicó como quinto participante mundialista tras la repesca contra Costa Rica.